Puzzles de Arena

El dios de las pequeñas cosas

Publicado en Viaje por la India by Guzmán on Abril 26th, 2008

La caseta de adobe al borde del camino hace las veces de ultramarinos en el diminuto pueblo donde se detiene unos minutos el autobus. Dos ramas repletas de platanos y una ristra de ajos cuelgan de los travesaños del porche. Quedan unas pocas galletas de gengibre en los tarros de plastico. Botellas de sucedaneo de cocacola, bolsas de especias y un telefono rojo para llamadas locales completan la escasa mercancia del negocio. Un hombre vestido con la tradicional falda kerali se balancea en una silla mientras fuma hoja de tabaco. Su mirada perdida no se desvia para ver al autobus reanudar la marcha dejando una nube de polvo amarillo tras de si.

Los caminos rurales se ensanchan progresivamente al aproximarnos a la ciudad de Cochin, la tierra se hace asfalto al entrar en la ciudad. Estamos en Kerala, una delgada region costera en el sudoeste de la India, de agua abundante y generosa tropicalidad, con predominancia historica de gobiernos comunistas y donde los indices de alfabetizacion superan el 90%. En Kerala los niños piden bolis por la calle. Es la tierra donde vive el dios de las pequeñas cosas.

Cochin es una urbe en crecimiento, una ciudad de modernidad comedida por las tradiciones, un puerto maritimo medieval con recuerdos de goletas portuguesas y mercaderes chinos. Se dice de los habitantes de Kerala que son buenos conversadores y aman la discusion. La primera tarde nos sentamos en la playa a ver la vuelta de los pescadores. Un nativo de barba blanca se acerca con gesto curioso y se queda mirandome como si esperara un movimiento por mi parte para iniciar la conversacion. Apenas pasaron segundos entre el buenas tardes inicial y el comienzo de su apasionado discurso en el que saltaba con agilidad de un tema a otro sin dejarme opcion a responder. Las redes chinas que llevan utilizando los pescadores desde hace mas de 600 años, el tipo peculiar de comunismo regional sometido al capitalismo estatal, la diversidad de religiones en la India, su pasion por el hinduismo, la religion del pueblo como la llama, resultado de cientos de años de enseñanzas, sin ortodoxia en la practica, sin intermediario entro lo divino y lo humano. De su perfecta diccion y organizado razonamiento no pude mas que aceptar el estereotipo del kerali parlanchin y cultivado. Se despidio diciendose especialista en fisica y matematica y profundamente interesado en religion, filosofia e historia. Su nombre, B. Nagarayam.

Desde Cochin hasta Kollum, en el extremo meridional de la region, se extiende un intrincado sistema de aguas interiores a traves de palmerales, pequeños asentamientos pesqueros y plantaciones de arroz. Son las llamadas backwaters. Mas de 900km son navegables: canoas de pescadores, plataformas de bambu para la recogida de mejillones y gambas de rio, barcazas de motor para el transito de personas y las kettuvalloms, embarcaciones tradicionalmente utilizadas para la pesca con una cubierta de hoja de platano que son habilitadas para cruceros de turistas. En un kettuvallom, el Emarald, recorrimos los canales alrededor de Aleppey durante cuatro dias con una tripulacion compuestra por tres malayalis- el capital, el segundo de abordo y el chef. Los pueblos desperdigados a los lados del canal son lo mas increible del viaje en barco. Grupos de cuatro casas en delgadisimas lineas de tierra con postes de electricidad y television para ver los ultimos estrenos de Bolliwood, larguisimas canoas semihundidas transportando ladrillos, niños yendo a la escuela en lanchas a motor. En la India es denominador comun que el rio sea el centro de la vida en los pueblos. Cuando no hay mas que agua alrededor, aun mas. La ducha, el cepillado de dientes, el lavado de ropa, los juegos de los niños y las reuniones de los adultos ocurren a las orillas de los canales que recorremos con el barco. Como suele ocurrir en los lugares donde no se aplica el concepto de privacidad occidental en ocasiones es facil sentirse intruso en la vida de los otros por el mero hecho de mirar alrededor. La vida se hace en la calle, las casas no tienen puertas.

El segundo dia de navegacion tuvimos un encuentro con un tio bastante singular de San Francisco. Habia construido una barca con bidones de agua y madera con la que pretendia recorrer mas de 100km sirviendose de una pertiga de bambu como unico metodo de propulsion. Decir que en el tramo donde lo encontramos (y remolcamos) estaba retrocediendo por la contracorriente. No se si el aventurero alcanzaria su destino o se rendiria a mitad de camino pero a raiz de aquel encuentro y la conversacion posterior llegamos a Neyyardam, el lugar mas bello de la Tierra. Al menos eso pense cuando me levante la mañana del 14 de Abril, dia de la Republica.

Habiamos llegado en la oscuridad de las diez de la noche a lomos de un tuc-tuc desbocado por caminos de piedras y polvo. En esta comunidad tiene su base la ONG de desarrollo rural BGM, con la que nos habia puesto en contacto el intrepido navegador de los canales. Mr Wilson Kochukunju nos recibio en su casa y nos alimento convenientemente. Despues solo supimos abrazar la cama sin fuerzas para mirar alrededor. Siguiendo la recomendacion de nuestro anfitrion nos despertamos temprano la mañana siguiente para ver el amanecer.

Comenzo a clarear sobre las 5.30 sin que saliera aun el sol y el concierto de chicharras de la noche se fue desvaneciendo. Nuestro primer contacto con el exterior hizo que se nos quitaran las legañas de golpe. Un lago cristalino con montañas cubiertas de bosque tropical a los lados fue la primera vision. Al acercarnos a la orilla pudimos ver como el pueblo entero se bañaba en el agua, un espectaculo que por repetido no deja de ser impresionante. A lo lejos sonaban los mantras y canticos de un templo proximo. Y cada cierto tiempo rugidos de leones, de una reserva cercana, rompian la calma de la mañana. En ese momento lo unico que me vino a la cabeza fue que aquel, desde una perspectiva inevitablemente subjetiva, debia ser el lugar mas bello de la Tierra.

A lo largo de los dias muchos mas argumentos se unieron a los meramente esteticos de la primer mañana. Neyyardam es una comunidad rural alejada de cualquier ruta turistica donde la presencia de visitantes se recibe con simple curiosidad sin intentos de sacar partido. Es un pueblo con una pequeña tienda de alimentacion y un puesto de cafe por las mañanas delante del lago. Y la organizacion que tiene su centro en este lugar, BMG, coordina el resurgimiento de 250 poblaciones rurales promoviendo la formacion y el acceso a microcreditos a mujeres de renta minima. En una congregacion de 40 madres intocables pudimos comprobar el compañerismo que existe en los estratos mas pobres de la sociedad y la determinacion de cambiar las cosas. Mr Kochukunju comentaba excitado la importancia del cambio de mentalidad; ahora Ellas se creian capaces de actuar despues de siglos esperando en segunda fila.

Dicen los nativos que Kerala no es como en El Dios de las pequeñas cosas. Dicen que las cosas han cambiado desde entonces, que las diferencias entre castas son menos patentes, que la mujer esta mas cerca de la igualdad, que la politica no es tan corrupta. En Neyyardam me creo un poco mas lo que dicen los nativos, quizas las cosas SI estan cambiando.

On the other side of the river, the step mud banks changed abruptly into low mud walls of shanty hutments. Children hung their bottoms over the edge and defecated directly into the squelchy, sucking mud of the exposed river bed. The smaller ones left their dribbling mustard streaks to find their own way down. Eventually, by the evening, the river would rouse itself to accept the day’s offering and sludge off to the sea, leaving wavy lines of thick white scum in its wake. Upstream, clean mothers washed clothes and pots in unadulterated factory effluents. People bathed. Severed torsos soaping themselves, arranged like dark busts on a thin, rocking, ribbon lawn.                                                       [A. Roy, God of Small things, 1996]

Haciendo memoria: De Palolem a Hampi

Publicado en Viaje por la India by Guzmán on Abril 12th, 2008

El tren en direccion sur dejo atras la polucion de Bombay en un trayecto paralelo a la costa hasta llegar a Margao, la capital del estado de Goa. Se dice en pocas palabras pero se tarda 13 horas.  

Las playas paradisiacas y el paisaje selvatico del interior son reclamo de turistas que llegan en numeros desorbitados a esta region. Aunque es cierto que la explotacion turistica es bastante notable en algunos lugares del norte, donde se han formado autenticas colonias de rusos que aprovechan los vuelos charter hiperbaratos desde Moscu, se pueden encontrar lugares agradables cerca de la frontera sur con el estado de Karnataka. Palolem, ejemplo de lo anterior, fue nuestro siguiente destino.

El primer pensamiento al ver la arena blanca, las palmeras y las pequeñas casetas de bambu fue el recuerdo de la pelicula Los Robinsones de los Mares del Sur (1960), una de las favoritas en la coleccion de videos VHS, donde una familia de suizos huye de la dominacion napoleonica hacia una colonia en Nueva Guinea y acaba llegando a una isla desierta donde sobreviven en casetas en los arboles y a base de agua de cocotero. En fin, ahora que lo escribo no veo clara la analogia pero en cualquier caso ese fue mi primer pensamiento. Igual de ridiculas puede sonar mis inconscientes comparaciones de estas tierras con Centroamerica. Aunque quizas tenga algo de cierto. La tropicalidad, los rasgos semiachinados de los rostros, el color de la piel, la pobreza, el polvo de las calles, las construcciones con cuatro palos y una techumbre de paja, los cerdos, los gallos…elementos comunes en economias de subsistencia, aqui y alli.  

Para ilustrar el efecto de la ocupacion portuguesa de la region desde 1510 hasta 1961 vale con poner de ejemplo a nuestro casero, de nombre Mafaldo Fernandes y gran seguidor de San Francisco Javier, que estuvo tambien por estas tierras poniendo un poco de orden.

De los dias de ritmo tranquilo y pies quemados con la marca de las chanclas, un recuerdo y un intento de olvido. El ultimo para los turistas britanicos hooliganianos de actitud imperialista y gritos destemplados que se exasperan porque el camarero no entiende su acento cockney de los suburbios de Londres. De recuerdo me llevo la tarde en que decidi despegarme de la arena para alquilar un kayak y explorar la bahia, como me llamo la atencion un soplido a mis espaldas y de pronto me vi rodeado de delfines que estuvieron saliendo a la superficie un buen rato mientras se ponia el sol.

Y esta vez en autobus hacia el interior, cambiamos de paisaje hasta el centro de la provincia de Karnataka. Hampi fue la capital del imperio hindu del Vijayanagara (Ciudad de la Victoria) en la edad media. Su paisaje peculiar conecta desiertos de roca con exhuberantes plantaciones de platano y caña de azucar. Dispersos por su geografia, a ambos lados del rio sagrado Tungabhadra, encontramos las ruinas del imperio, sus templos, los restos de palacios, las divinidades esculpidas en roca resistiendo el paso del tiempo.

La llegada a Hampi no fue excesivamente triunfal, cansados de un viaje sin pegar ojo fuimos recibidos por la luz blanca y el polvo abrasante del mediodia. No fue hasta el dia siguiente, aprovechando las horas tempranas en las que el sol no muerde en la nuca, cuando nos reconciliamos con la magia del lugar. Al amanecer el pueblo se dirige hasta el rio para cumplir con el baño diario. Los hombres en ropa interior se situan a la izquierda, cerca del templo sumergido. Los niños enjabonados corretean, se salpican y saltan desde las rocas. El mayor espectaculo (pero tambien el mas prohibido) es el baño de mujeres y niñas que ocurre a distancia prudencial del sexo opuesto. Sin apenas quitarse vestidos o sarees se bañan a salvo de miradas pecaminosas en medio de grandes corrillos multicolor. Para completar el cuadro al poco rato llego la elefanta sagrada del templo acompañada de su cuidador para la sesion de limpieza matutina. No se puede pedir mucho mas a un amanecer.

Tras unos dias nos volvemos a subir al autobus con esa mezcla de tristeza y excitacion del que abandona lugares a medio descubrir por avanzar mas millas y acumular nuevas experiencias.

Acerca del inicio

Publicado en Viaje por la India by Guzmán on Abril 12th, 2008

No siendo un amante del formato diario de viaje (pocos libros de este estilo consiguen engancharme) me incline por relatos cortos y fragmentados de aquello que me llamara la atencion en este periplo por el subcontinente indio. Debo admitir sin embargo que descuide la presentacion del nuevo contexto y eso supuso cierto descoloque para los que ayer leian acerca de un camarero sirviendo mesas y de pronto se encontraron paseando por las barriadas de Bombay.

La idea de un viaje a algun lugar lejos llevaba macerandose en mi cabeza durante casi dos años desde la segunda mitad de mi estancia en Leeds donde curse un master en Analisis Genetico. Pronto encontre justificacion moral para tomarme un largo periodo de vacaciones, el año puente (gap year). Este concepto anglosajon contempla la posibilidad de un periodo sabatico entre dos fases diferenciadas en la vida laboral o estudiantil, un desengancho temporal de la realidad con billete de vuelta. Me parecio que entre fin de master y comienzo de tesis podria haber hueco para una de estas escapadas. Desde la decision inicial hasta que me subi en un avion pasaron muchos meses y la idea del viaje cambio, evoluciono y a dia de hoy sigue en pleno proceso de remodelado. Si comence fantaseando con un viaje alrededor del mundo con cuatro continentes acabe pensando que seria una frivolidad condensar tanta diversidad en tan poco tiempo, aun sonando bien sobre el papel no creia ser capaz de asimilar tanto contenido y por tanto desaprovecharia en cierta medida las posibilidades del viaje. Con latinoamerica como destino seguro barajaba la posibilidad de una incursion en el sudeste asiatico en las fechas previas al Monzon, lo que corresponde a la primavera en Europa. Mientras, acabe el master antes de que el acabara conmigo (la lucha estuvo bastante igualada) y comence a trabajar en cosas temporales para desengancharme de la ciencia y no acabar odiandola. Durante los cinco meses previos al viaje trabaje en un hotel de camarero en la bucolica poblacion de Bourton-on-the-water, remanso de paz en medio del countryside ingles donde jubilados disfrutan de su segunda juventud a la orilla del rio dando de comer a los patos, en un antiguo pub a orillas del rio Windrush, lugar de reunion de granjeros de carrillos sonrojados que beben mas pintas que agua, transformando una nave industrial en un lugar habitable para acoger un negocio de suplementos alimenticios para vegetarianos estrictos y por ultimo, de profesor de español en una academia de Cheltenham, intentando que ejecutivos estresados aprendieran la diferencia entre ser y estar. A principios de febrero intentaba ultimar los planes de viaje con Zaira mientras el monzon esperaba a no demasiada distancia, entre finales de mayo y principios de junio, limitando la duracion del viaje. Abarcar todo el sudeste asiatico parecia cada vez mas improbable en estas circunstancias. La India aparecio entonces como opcion posible y suficiente. Un pais con una superficie de 3 millones de km2, mas de un billon de habitantes y enorme diversidad de paisajes (desde la tropicalidad de Kerala al Himalaya mas extremo de Ladakh pasando por los desiertos de Rajastan) merecia un viaje exclusivo. En principio de seis semanas, desde el 20 de marzo hasta el 2 de mayo, y con posibilidad de extender el retorno.

Pasamos por el ecuador del viaje en la playa de Varkala, a pocos kilometros del extremo mas meridional del subcontinente. Todo empezo en Bombay (Mumbay) hace unas semanas. Los sitios visitados estan señalados en el mapa con un punto rojo, los que quedan por visitar (solo los evidentes) estan marcados con un punto verde.

Seguimos en contacto

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Amalgama India

Publicado en Viaje por la India by Guzmán on Abril 6th, 2008

Apresurada cronica de impresiones dos semanas despues del inicio del viaje.

En nuestra particular ruta de las especias tratamos de acostumbrarnos al cambio de comida, desde el simple bionomio mediterraneo ajocebolla a los sabores complicados y exquisitos de la curcuma, la hoja de curry, el tamarindo, el coco, la raiz de gengibre, el cilantro en hoja y en semilla, el chile rojo y el chile verde.

Nos topamos con una India dividiva entre el inevitable progreso y la conservacion de las tradiciones ancestrales. La mayor democracia del mundo parece tener unas raices demasiado arraigadas para dejarse llevar por el centrifugado occidental.

La historia de matrimonios concertados por las familias sigue estando a la orden del dia. Me caso el mes que viene. Y conoces a tu futura mujer?. Si, me sente cerca de ella en una comida y nos dijimos hola. Comenta Ali, dependiente de una tienda de aceites florales en el mercado de Mysore. Ali es hindu y musulman. India es un lugar de convencia pacifica entre las religiones. Parece importar poco venerar a un solo dios con un emisario en la tierra o a los tropecientas deidades huidistas y sus sucesivas reencarnaciones. Esto ultimo tiene mas gracia, quien no querria tener por dios a un elefante? Garnesh es su nombre.

A raiz de las religiones, el colonialismo y la extraña sensacion que produce encontrar una catedral catolica en el centro de la Kerala mas tropical. Casones de grandes ventanas, vigas de madera y patio con columnas. Misas con Hostia y vino en malayalam, la lengua regional. Vasco de Gama murio aqui. Y siguiendo con lo inusual, llamadas al rezo desde la mezquita en hindi. No damos a basto.

De divinidades y colonias pasamos a animales sagrados. Principalmente la vaca y la cobra. Encontramos a las primeras perfectamente integradas en la sociedad como entes independientes de los humanos, en una ciudad de millones de habitantes o en la comunidad rural mas remota, paseando por en medio de la carreterra, paradas en una esquina comiendo basura, celebrando una reunion en un parque. Imperturbables, uno a veces se pregunta si acaso se percatan de la presencia humana. Las cobras, por fortuna, solo las encontramos en cestas bailando al son de la flauta.

Recurrencias. Siempre que veo una concentracion de mujeres con sus saris de mil colores tengo que apretar el disparador. Si hay un ciclista llevando fardos de paja o a un hombre cargando sacos a arroz en la cabeza, tambien. Cientos de fotos de niños. Tambien de atardeceres, de escenas cotidianas,de mercados, de flores y fruta, de gente corriente. Y contando.

Y tantas cosas. Autobuses destartalados, conductores suicidas, sonido continuo de claxones, caos, señoras con paraguas a modo de sombrillas, vendedores de fritangas, comer con la mano (la derecha). la izquierda para ahorrar en papel higienico. Y tantas cosas.

Bombay, primera parada

Publicado en Viaje por la India by Guzmán on Marzo 27th, 2008

No esperabamos mucho de Bombay en la primera aproximacion. Polucion, trafico, pobreza. Malditos teclados ingleses sin acentos.

Llegamos a las dos de la mañana con un desajuste de cinco horas. Habiamos viajado hacia la noche, sobrevolado el Mediterraneo y dejado atras la tierra ensangrentada de Irak. Cuando nos encontrabamos en la vertical de Mosul comenzo a anochecer. En Europa la tarde apenas se habia estrenado, en America acababa de amanecer. Entonces comprendi mejor las cosas.

El primer viaje en taxi nos presento a los dalit, los intocables de la antigua sociedad de castas india. Los vimos bajo los camiones, en las aceras, en la carretera. Dormidos en cualquier lugar porque cualquier lugar es su casa. Al dia siguiente visitariamos el suburbio donde trabajan lavando ropa, recogerian la basura de los hostales llenos de occidentales, se acercarian a pedir unas rupias para comprar leche en polvo. Al principio no puedes evitar dar algo a todos los que te piden, al final te impermeabilizas y ni siquiera los ves, decia un viajero. Los intocables son tambien invisibles.

A medida que nos aproximamos al centro vamos encontrando una ciudad con mas elementos europeos. Hay menos dalit y menos chabolas de carton (me pregunto como aguantaran el monzon que se aproxima) y comienzan a aparecer los bancos, los anuncios de colonia. Bombay es la capital economica de la India, Delhi es la geografica.

Tardo dos noches en acostumbrarme al cambio horario, a los ventiladores y el ruido de la calle.

Los primeros momentos de Bombay nos sirven para ver lo que esperabamos. Una ciudad grande, contaminada y con mucha pobreza. Algunos dicen que esto no es nada pero de momento sigo utilizando el superlativo en espera de la comparacion con otros lugares. Podriamos habernos cogido el tren hacia el sur pero preferimos no apresurar. Al dia siguiente desubririamos uno de los festivales mas ancestrales del calendario hindu, la celebracion de la primavera.

Desde primeras horas de la mañana empiezan a aparecer por todas partes niños y no tan niños con la cara cubierta de un polvo multicolor. La celebracion consiste en bendecirse los unos a los otros pintando la frente de distintos colores que simbolizan la primavera. La bendicion inicial se convierte en una batalla campal en la que los contendientes son cubiertos de pies a cabeza de polvo primaveral. En la lucha, los occidentales son objetivo primordial. Una bonita tradicion, piensa uno, hasta que no te apetece mas parecer un pitufo y descubres que aquellos polvos magicos son colorantes para ropa y no alimentarios como habiamos supuesto. Despues de la tercera ducha apenas conseguimos deshacernos de la primera capa. Ahora, cinco dias despues, me miro la mano y todavia veo alguna veta azul asomando entre los dedos.

En los albores de la celebracion caminamos por el mercado de Colaba hasta llegar a las calles donde el asfalto se convierte en polvo. Las casas a los lados de las estrechas calles son construcciones sencillas de hormigon. Estamos entrando en uno de los barrios pobres de Bombay. Una primera valoracion desde nuestro conservadurismo occidental nos suguiere volver sobre nuestros pasos pero hay algo secreto y autentico en estas gentes que nos invita a seguir. Sus miradas no exceden la mas genuina curiosidad y nos llegan a avergonzar cuando contienen admiracion hacia el hombre blanco. Uno se pregunta por que. Una niña comenta mientras nos señala que el blanco es “el color mas popular en la India”. Seguimos avanzando hasta llegar al final, una pequeña entrada de mar llena de basura donde la gente baila descocada los ultimos exitos dance indio en torno a una hoguera. Desde el principio una señora de mediana edad actua de anfitriona ofreciendonos continuamente bebida y presentandonos a hijos y vecinos. Su nombre es Makala y no puede bailar porque la tradicion se lo prohibe durante los cinco años siguentes a la muerte de su marido. Las horas siguientes pasan desapercibidas entre el humo, la musica y la espiral de saris multicolor. Al final, la familia al completo nos mostrara la salida entre pasadizos oscuros hasta donde empieza la calle y termina la tierra. Al dia siguiente, invitados a cenar, conoceremos sus casas, los diminutos espacios vitales que contienen la intimidad de los humildes. Seremos agasajados por los que nada tienen y todo dan. Nos hablaran de las intenciones del gobierno de expulsarles a las afueras para construir pisos de viviendas, de sus matrimonios concertados, de sus sueños por prosperar y salir de la pobreza pero tambien del fuerte vinculo con su comunidad, de sus profundas raices ancestrales.

Al dia siguiente actuamos de extras en una pelicula de Bolliwood pero eso merece muchas menos palabras que lo anterior.

Nos subimos al tren en direccion sur dejando atras el Bombay esperado de antemano y la realidad contradictoria que descubrimos en sus calles

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Yorkshire Dales

Publicado en Paisajes, fotografía by Guzmán on Marzo 4th, 2008

∞ Son escasos. Los domingos soleados en Yorkshire son tan infrecuentes como perfectos. Nadie los espera, la gente no reserva el domingo para tomarse el vermú, ir de cañas o pasear por el Retiro. Suelen transcurrir despacio bajo el espeso manto gris que forma un contínuo desde el principio hasta final del día. Por eso, sólo los ingleses comprenden la genialidad de un domingo con sol y sólo ellos saben como comerse esos días únicos hasta el mismo tuétano. La mañana empieza con incredulidad y casi nadie se atreve a pisar la calle por miedo a que el sol se apague nada más salir. Poco a poco, a medida que avanzan las horas se van desenvolviendo de entre sus mantas y con cierto temor salen de la madriguera con los ojos diminutos por tantas noches sin día. La confirmación de que no hay ni una nube en el cielo y que éste sigue siendo azul, desata todas los instintos latentes. Entonces llega el revuelo, las llamadas y los planes. Los más se irán a Hyde Park en sandalias y con su barbacoa al hombro. Al día siguiente la hierba estará parcheada de rectágulos con olor a salchicha. Algunos con suerte nos montaremos en el coche de camino a los Yorkshire Dales. Una vez allí pasaremos el día entre prados salpicados de ovejas lanudas y bosques de coníferas y abedules. Desde una loma veremos el atardecer. En el pueblo más cercano comeremos un Sunday Roast con una pinta de bitter para calentar los huesos y seguir resistiendo los embates del invierno. Al día siguiente volverá la niebla, el calor del sofá y la taza de té.

∞ Sunny Sundays in Yorkshire. They are rare. Maybe that is why they are usually perfect. Do not plan anything in advance, it will probably be grey and miserable from beginning to end. Above us we will just see a continuum of clouds, just another day. Maybe it will rain. But sometimes it changes, and then only the locals realise how magical these days are and only they know how to make the very best of them. The day begins bright and shiny, but people remain calmed, expectant, afraid of the clouds coming back the very moment you step out the door. Sometime, someone decides to venture it outside and confirms that indeed the sky is still blue up there. Then it is time for excitement, phone calls and quick plans. Some hundreds on their flip-flops will take over Hyde Park well equipped with their disposable barbaqueues which will result in tens of sausage-smelling burnt grass patches. We will jump on the car and drive far away where the city ends. It is the Yorkshire Dales. Once there, we will walk along green fields spotted by sheep or across dark pine and birch forests. We will see the sunset from a hill although I prefer to look at their bright faces smiling at the sun on its way down. Only the locals understand this feeling. At the country pub in the nearby village we will get our strength back with a pint of bitter and a Sunday roast. Tomorrow it will be grey again. Back to reality.

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Historias mínimas

Publicado en Paisajes, fotografía, macro by Guzmán on Febrero 28th, 2008

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Compostura

Publicado en opinión by Guzmán on Febrero 17th, 2008

El mantenimiento de la compostura implica una posición de prudencia ante las circunstancias, un comportamiento comedido, modesto y circunspecto.

El Gobierno de Euskadi busca anologías entre la independencia de Kosovo y un posible proceso de autodeterminación vasco. En similar línea argumentativa la izquierda abertzale compara con recurrencia el dilema vasco con el aplastamiento del pueblo palestino o la ausencia de derechos de los refugiados saharauis. Pueblos hermanados por la represion, dicen. Y  manteniendo la compostura me pregunto, de qué esquizofrénico universo paralelo provienen estas afirmaciones, en la reflexión de qué espejo se deforma la realidad hasta hacer lo cóncavo convexo. Pero la compostura de los receptores, la corrección política, la hipocresía de la moderación hacen que los mensajes de demagogia flagrante y simplicidad abrasiva apenas se diferencien de los enunciados con una mínima consistencia. Si la comparación entre Kosovo y el País Vasco se trata como un argumento más, como un simple ejercicion de libertad de expresión (bendita ella!) desde el mismo seno de la opresión y la ausencia de capacidad crítica, si al contemplar esta asociación insultante no hay gritos en el cielo, portazos, estómagos revueltos, desmayos y complicaciones coronarias será entonces aceptado en el razonamiento colectivo como algo dentro de la normalidad. A partir de ese momento, lo venenoso es inocuo, la coherencia y la lógica dejan de estar al día. Y mientras, nuestra capacidad de asombro se subasta a precios cada vez más desorbitados; a un mínimo de diez muertos por accidente de coche o al menos una centena en aquellos atentados, lejos, al este del mundo conocido; a incongruencias de tamaños mastodónticos; a subidas del IPC. En esa subasta se extirpa la voz crítica, se atenúa la ira del engañado, se muere un poco para vivir mejor. Menos mal que en el presbiterio, donde todo se ve con claridad, los obispos nos enseñan a discernir entre el cielo y el infierno. Para un “bien mayor”, pase lo que pase, mantengamos la compostura.

Un solo disparo

Publicado en fotografía by Guzmán on Febrero 2nd, 2008

Uno de los lujos de nuestra generación es haber cambiado de moneda y de siglo sin  suficiente tiempo de convivencia para añorar su desaparición. Y sin embargo nuestros recuerdos, todos ellos bastante recientes, están cubiertos por una pátina de insólita antigüedad cuando nos referimos a las pesetas y al siglo XX: El primer número de National Geographic en español salió en octubre de 1997 al precio de 250 pesetas. La revista llegó a mi casa por correo ya que mi padre me había regalado la suscripción. A partir de entonces los primeros de mes eran fechas para esperar. Me fascinaba la textura satinada de las fotos, el olor a recién impreso, el sonido de las páginas al ser despegadas por primera vez. Por desgracia, la devoción inicial fue diluyéndose con el tiempo y mi abandono acabó transformándose en una pila de ejemplares sin leer que se extendía en la vertical hasta alturas imposibles. Pero volviendo a los primeros años, todavía recuerdo como si fuera ayer un artículo sobre el fotógrafo de naturaleza Jim Brandenburg y su reto de hacer una sola foto al día durante 90 días en los bosques de Minessota (en el link ir a “gallery” y seleccionar”Chased by the light”). El resultado es un ejercicio de sobriedad y perfección. Algunas de las instantáneas fueron tomadas antes de salir el sol y otras juegan con los colores apagados de la noche cerrada. El primer caso muestra la elección a ciegas de una imagen frente a todas aquellas que esperan a lo largo del día, el sacrificio consciente de un futuro que deja de existir desde el momento en el que aprietas el disparador. El segundo muestra un compromiso con el descarte exhaustivo, una pupila que se mantiene impasible frente al bombardeo contínuo de imágenes y espera a aquella que sobresalga del resto. Me llevo acordando de James Brandenburg varias semanas desde que me regalaron la primera camera digital y me he vuelto loco a disparar sin sentido. Y es que es dificil resistirse a no hacer miles de fotos una vez superada la limitación que imponían el número de carretes o el coste del revelado y la fotografía se acaba convirtiendo en un ensayo de prueba y error con demasiados errores para apreciar los aciertos. Además me mosquea particularmente la dualidad de la fotografía digital. En el momento en que la selección no se realiza sobre el tema a retratar y se deja para un después indeterminado ocurre que la foto se ha dejado conscientemente incompleta, inevitablemente imperfecta. Y se queda bailando entre dos momentos, el de la toma y el de la selección/mejora, que por ahora encuentro incompatibles. Porque una foto puede ser simplemente un segundo, la decisión casi inconsciente de que esa pera en el frutero tiene un brillo especial. Pero ya no depende todo del click, el disparo ya no es irrevocable, y eso parece que le quita espontaneidad, algo de frescura. Nos convertimos en policías al otro extremo de la foto aplicando unas leyes que quizás en el momento de la toma no operaban. James Brandenburg nos enseña que cualquier foto es única en el momento irrepetible del disparo, que una imagen sólo se encuentra en la mínima fracción de tiempo donde pupila y paisaje reconocen su existencia.

El servir y el ser servido

Publicado en influencias by Guzmán on Enero 4th, 2008

Buenas tardes señora, buenas tardes caballero. Permítame que le ayude a sentarse, ¿quiere que lleve su abrigo al guardarropa? ¿Les gustaría empezar con un vino blanco de Rueda o prefieren un tinto de Ribera de Duero? Tan solo indicarles que en la larga mesa central, bajo la bóveda de cristales, encontrarán un amplio surtido de entremeses ligeros para comenzar. Los segundos platos, tanto calientes como fríos, se encuentran en el salón de la izquierda. Para acabar les recomiendo que no se pierdan la selección de postres situados a su derecha. Yo seré su camarero esta tarde, bienvenidos.

Apenas amanece el primero de enero y abro los ojos con cierto malestar tras cuatro horas de sueño mal conciliado. Pantalón negro, camisa blanca y pajarita. En la calle me cruzo con los restos de la fiesta que tiritan bajo su presencia de elegancia trasnochada mientras buscan sin éxito un taxi por el Paseo del Prado. No encuentro ningún bar abierto, sin café y con legañas entro por la puerta de servicio del Hotel Palace. Bajo por las escaleras hacia las enormes catacumbas donde se encuentra la lavandería. Busco a la encargada entre las pilas de toallas almidonadas que me proporciona el uniforme tras un escueto saludo. Chaqueta americana de un negro envejecido, corta y descosida que no huele a lujo de cinco estrellas.

Me acerco a la mesa con la humildad del que sugiere frente al que decide. Mirada complaciente, mano plegada tras la espalda, movimientos suaves y decididos. No hay gestos en vano, no hay dubitaciones ni pasos en falso. Me dirijo a ellos sin estridencias, procurando no sobrepasar el límite de lo demasiado llamativo ni caer en la timidez extrema. En la aproximación a la mesa el cliente debe advertir mis movimientos, con naturalidad. No debe ser una sorpresa. Él ha de ser consciente de que mi labor es penetrar su espacio por su propio bienestar. En un par de aproximaciones el cliente y el camarero comprenden la necesaria cercanía.

La entrada de todos los camareros en el gran salón central se produce en torno a las diez de la mañana. El maître dirije a los nuevos hacia la labor que ocupará el resto de la mañana: la preparación de las mesas para la comida de año nuevo. Cubiertos de plata de ley bien pulidos en disposición cuadrangular alrededor del plato base metálico. Tenedor y cuchillo trinchero, tenedor y cuchillo de carne, tenedor y cuchillo de pescado, tenedor y cuchillo de postre. Cuchara de sopa, cuchara de postre. Copas de agua, vino y cava en orientación diagonal. Plato con barrita de pan blanco e integral. Centro de mesa con flor morada de apariencia orquideácea. Sillas cubiertas en fundas blancas con la insignia del hotel. Las cortinas que separan el salón de la entrada principal se abren con la vocación de un telón en un cine de los de antes. El pianista comienza a tocar. Aumenta el bullicio y el olor a perfume. Comienza la función.

Establecidas las bases del juego comienza el intercambio. Yo tengo pan, agua, vino, cava y cerveza. Ellos son autosuficientes con respecto a la comida pero la bebida es mi departamento. Al servir, sujetaré la botella con una servilleta por la parte inferior y terminaré con un sutil giro de muñeca para evitar que gotee en el mantel. En cuanto al vino procuraré que esté bien aireado antes de ofrecerlo y no apuraré las botellas hasta el final para descartar los posos. Advertiré el momento en que sus copas se vacíen, no tendrán que llamarme, ni siquiera un moviento de cabeza será necesario, ya se lo que el cliente quiere desde antes de que él se sentara en la mesa. Deben, eso sí, comunicarme los deseos que se alejen del patrón general. Me indicarán que su suegro ya ha bebido suficiente vino a pesar de la negativa del aludido. Me pedirán unas rodajas de limón para acompañar al agua. Deben especificar si la coca-cola es light o normal. Yo disfrutaré de las nuevas indicaciones como de la exploración de nuevos campos antes desconocidos. Si lo desean les tendré preparada una gran copa de brandy para el final de la comida. Más adelante podré ejercer de simple mensajero entre el cliente y el barman. Den rienda suelta a la imaginación, no hay cóctel que se nos escape. Yo secaré la mesa si su hijo derrama el agua, traeré nuevos cubiertos si caen accidentalmente al suelo, retiraré sus platos con restos de langosta y tartaletas saladas. Estoy aquí para servirle.

La alta alcurnia de los asistentes se percibe enseguida. Familias de trajeados miembros agrupados alrededor de un abuelo de gafas oscuras y bigote recortado, un alto cargo del régimen por ejemplo. La abuela, que ronda los 80, muestra dificultades al intentar sonreir con su cutis recurrentemente estirado y sus labios de trombonista. Los hijos parecen acostumbrados al nivel del evento, comen poco y se concentrar en sus videoconsolas portátiles. Sin embargo no todos parecen nacidos en este ambiente.También hay un padre divorciado con sus hijos veinteañeros dándose el lujo, intentando hacerles apreciar la delicada elaboración de cada entremés mientras ellos le explican que ayer bebieron whisky Dyc y están un poco revueltos.

La relación con el cliente es variada e impredecible. La posición inicial del camarero debe ser sobria, a escasa distancia de un decorado móvil. En este estado el sistema es estable y se prolongará sin esfuerzos hasta el final del intercambio. Debe ser el cliente quien provoque, a su parecer, una perturbación de las condiciones iniciales. Éste podrá gastar bromas sobre la tripa de su cuñado y la necesidad de una grúa para trasladarlo al término de la comida. El camarero deberá responder al guiño de complicidad siempre tratando de no ofender al aludido, brevemente esbozará una sonrisa sin abrir la boca mientras mira a un punto neutro, vease el centro floral, y enseguida formulará una pregunta de rutina para volver al intercambio establecido. ¿Tomará más vino la señora?.

Al acabar la comida se dirije a los comensales a los distintos salones habilitados para la sobremesa. El bar con sus paredes de caoba y sus retratos de la nobleza medieval albergará la prolongación de la tarde a golpe de gin-tonic. El salón de fumadores es uno de los resquicios decimonónicos de este lugar que sorprendentemente cobra significado en los tiempos post-ley antitabaco. Así, el restaurante se va vaciando mientras anochece al otro lado de la cúpula multicolor. El pianista para de tocar, se corren las cortinas.

Llegado el momento, y siempre a instancias del cliente, se solicitará la terminación formal del intercambio. La cuenta se firmará a modo de finiquito, las partes contractuales aceptan las condiciones. En este punto el cliente valorará la experiencia como positiva, neutra o negativa. La propina se empleará como indicador de satisfacción a excepción del último supuesto, que será expresado verbalmente por el cliente y será seguido por profusas disculpas del camarero y alguna más alta instancia en situaciones graves. Pero la satisfacción del cliente no reside enteramente en la aptitud del camarero, la dulzura de los postres o la acidez del vino. La cooperación de aquel que es servido será esencial para su disfrute, una mala predisposición hará supérfluo cualquier esfuerzo en el servicio.

El gran salón queda vacío, se acabó la pantomima. Sólo quedan los camareros como actores después de la función. Llega el momento de desmontar el decorado, levantar los faldones de las mesas para descubrir tablones de viejo contrachapado, quitar la cubierta de las sillas y dejar a la vista los desconchones en la madera. Mover el piano hacia el fondo del salón, traer los sofás y disponerlos en círculos concéntricos bajo la bóveda. Salir del escenario, devolver la chaqueta centenaria y quitarse la pajarita. Fin del espectáculo.

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