Puzzles de Arena

Blog de relatos, viajes y fotografía

Archivo para Abril 12th, 2008

Haciendo memoria: De Palolem a Hampi

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El tren en direccion sur dejo atras la polucion de Bombay en un trayecto paralelo a la costa hasta llegar a Margao, la capital del estado de Goa. Se dice en pocas palabras pero se tarda 13 horas.

Las playas paradisiacas y el paisaje selvatico del interior son reclamo de turistas que llegan en numeros desorbitados a esta region. Aunque es cierto que la explotacion turistica es bastante notable en algunos lugares del norte, donde se han formado autenticas colonias de rusos que aprovechan los vuelos charter hiperbaratos desde Moscu, se pueden encontrar lugares agradables cerca de la frontera sur con el estado de Karnataka. Palolem, ejemplo de lo anterior, fue nuestro siguiente destino.

El primer pensamiento al ver la arena blanca, las palmeras y las pequeñas casetas de bambu fue el recuerdo de la pelicula Los Robinsones de los Mares del Sur (1960), una de las favoritas en la coleccion de videos VHS, donde una familia de suizos huye de la dominacion napoleonica hacia una colonia en Nueva Guinea y acaba llegando a una isla desierta donde sobreviven en casetas en los arboles y a base de agua de cocotero. En fin, ahora que lo escribo no veo clara la analogia pero en cualquier caso ese fue mi primer pensamiento. Igual de ridiculas puede sonar mis inconscientes comparaciones de estas tierras con Centroamerica. Aunque quizas tenga algo de cierto. La tropicalidad, los rasgos semiachinados de los rostros, el color de la piel, la pobreza, el polvo de las calles, las construcciones con cuatro palos y una techumbre de paja, los cerdos, los gallos…elementos comunes en economias de subsistencia, aqui y alli.

Para ilustrar el efecto de la ocupacion portuguesa de la region desde 1510 hasta 1961 vale con poner de ejemplo a nuestro casero, de nombre Mafaldo Fernandes y gran seguidor de San Francisco Javier, que estuvo tambien por estas tierras poniendo un poco de orden.

De los dias de ritmo tranquilo y pies quemados con la marca de las chanclas, un recuerdo y un intento de olvido. El ultimo para los turistas britanicos hooliganianos de actitud imperialista y gritos destemplados que se exasperan porque el camarero no entiende su acento cockney de los suburbios de Londres. De recuerdo me llevo la tarde en que decidi despegarme de la arena para alquilar un kayak y explorar la bahia, como me llamo la atencion un soplido a mis espaldas y de pronto me vi rodeado de delfines que estuvieron saliendo a la superficie un buen rato mientras se ponia el sol.

Y esta vez en autobus hacia el interior, cambiamos de paisaje hasta el centro de la provincia de Karnataka. Hampi fue la capital del imperio hindu del Vijayanagara (Ciudad de la Victoria) en la edad media. Su paisaje peculiar conecta desiertos de roca con exuberantes plantaciones de platano y caña de azucar. Dispersos por su geografia, a ambos lados del rio sagrado Tungabhadra, encontramos las ruinas del imperio, sus templos, los restos de palacios, las divinidades esculpidas en roca resistiendo el paso del tiempo.

La llegada a Hampi no fue excesivamente triunfal, cansados de un viaje sin pegar ojo fuimos recibidos por la luz blanca y el polvo abrasante del mediodia. No fue hasta el dia siguiente, aprovechando las horas tempranas en las que el sol no muerde en la nuca, cuando nos reconciliamos con la magia del lugar. Al amanecer el pueblo se dirige hasta el rio para cumplir con el baño diario. Los hombres en ropa interior se situan a la izquierda, cerca del templo sumergido. Los niños enjabonados corretean, se salpican y saltan desde las rocas. El mayor espectaculo (pero tambien el mas prohibido) es el baño de mujeres y niñas que ocurre a distancia prudencial del sexo opuesto. Sin apenas quitarse vestidos o sarees se bañan a salvo de miradas pecaminosas en medio de grandes corrillos multicolor. Para completar el cuadro al poco rato llego la elefanta sagrada del templo acompañada de su cuidador para la sesion de limpieza matutina. No se puede pedir mucho mas a un amanecer.

Tras unos dias nos volvemos a subir al autobus con esa mezcla de tristeza y excitacion del que abandona lugares a medio descubrir por avanzar mas millas y acumular nuevas experiencias.

Escrito por Guzmán

Abril 12, 2008 a 2:27 pm

Acerca del inicio

con un comentario

No siendo un amante del formato diario de viaje (pocos libros de este estilo consiguen engancharme) me incline por relatos cortos y fragmentados de aquello que me llamara la atencion en este periplo por el subcontinente indio. Debo admitir sin embargo que descuide la presentacion del nuevo contexto y eso supuso cierto descoloque para los que ayer leian acerca de un camarero sirviendo mesas y de pronto se encontraron paseando por las barriadas de Bombay.

La idea de un viaje a algun lugar lejos llevaba macerandose en mi cabeza durante casi dos años desde la segunda mitad de mi estancia en Leeds donde curse un master en Analisis Genetico. Pronto encontre justificacion moral para tomarme un largo periodo de vacaciones, el año puente (gap year). Este concepto anglosajon contempla la posibilidad de un periodo sabatico entre dos fases diferenciadas en la vida laboral o estudiantil, un desengancho temporal de la realidad con billete de vuelta. Me parecio que entre fin de master y comienzo de tesis podria haber hueco para una de estas escapadas. Desde la decision inicial hasta que me subi en un avion pasaron muchos meses y la idea del viaje cambio, evoluciono y a dia de hoy sigue en pleno proceso de remodelado. Si comence fantaseando con un viaje alrededor del mundo con cuatro continentes acabe pensando que seria una frivolidad condensar tanta diversidad en tan poco tiempo, aun sonando bien sobre el papel no creia ser capaz de asimilar tanto contenido y por tanto desaprovecharia en cierta medida las posibilidades del viaje. Con latinoamerica como destino seguro barajaba la posibilidad de una incursion en el sudeste asiatico en las fechas previas al Monzon, lo que corresponde a la primavera en Europa. Mientras, acabe el master antes de que el acabara conmigo (la lucha estuvo bastante igualada) y comence a trabajar en cosas temporales para desengancharme de la ciencia y no acabar odiandola. Durante los cinco meses previos al viaje trabaje en un hotel de camarero en la bucolica poblacion de Bourton-on-the-water, remanso de paz en medio del countryside ingles donde jubilados disfrutan de su segunda juventud a la orilla del rio dando de comer a los patos, en un antiguo pub a orillas del rio Windrush, lugar de reunion de granjeros de carrillos sonrojados que beben mas pintas que agua, transformando una nave industrial en un lugar habitable para acoger un negocio de suplementos alimenticios para vegetarianos estrictos y por ultimo, de profesor de español en una academia de Cheltenham, intentando que ejecutivos estresados aprendieran la diferencia entre ser y estar. A principios de febrero intentaba ultimar los planes de viaje con Zaira mientras el monzon esperaba a no demasiada distancia, entre finales de mayo y principios de junio, limitando la duracion del viaje. Abarcar todo el sudeste asiatico parecia cada vez mas improbable en estas circunstancias. La India aparecio entonces como opcion posible y suficiente. Un pais con una superficie de 3 millones de km2, mas de un billon de habitantes y enorme diversidad de paisajes (desde la tropicalidad de Kerala al Himalaya mas extremo de Ladakh pasando por los desiertos de Rajastan) merecia un viaje exclusivo. En principio de seis semanas, desde el 20 de marzo hasta el 2 de mayo, y con posibilidad de extender el retorno.

Pasamos por el ecuador del viaje en la playa de Varkala, a pocos kilometros del extremo mas meridional del subcontinente. Todo empezo en Bombay (Mumbay) hace unas semanas. Los sitios visitados estan señalados en el mapa con un punto rojo, los que quedan por visitar (solo los evidentes) estan marcados con un punto verde.

Seguimos en contacto

Escrito por Guzmán

Abril 12, 2008 a 7:25 am

Escrito en Viaje por la India

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