Buenos Aires 2001+7
Buenos Aires asimétrico y coyuntural. Comienza el periplo por Sudamérica en la ciudad porteña bajo la luz pálida de finales de otoño.
Llego a un país estancado en una rebelión agraria de más de cien días que se transforma en una guerra de bandos entre gobierno y oposición. En forma de paros y piquetes, los unos, o de discursos desde la Casa Rosada y manifestaciones multitudinarias, lo otros, se enseñan mutuamente los dientes. Un conflicto complicado y multifactorial. Un decreto del nuevo gobierno de Cristina Kirshner aumenta las retenciones de los productos agrícolas, principal motor económico del país dedicado mayoritariamente a la soja, como parte de su plan para la redistribución de las riquezas. El campo argentino se levanta y sigue levantado. La Argentina de la asociación obrera, con sus cientos de gremios y sindicatos, se alinea con uno u otro bando. Las protestas son feroces desde ambas partes. ” Con la comida no se jode, aguante Cristina” reza una pintada en pleno centro de la ciudad. Contínuas referencias al pasado peronista, desconfianza generalizada de la clase política y descontento general. Protestas en la calle, cacerolas y pancartas. Aunque muchos dudan de la espontaneidad de estas manifestaciones. “Para que Cristina llene la Plaza (de Mayo) tené que soltar muchos pesos”. Y la crisis continúa, ya se habla de hito histórico mientras los escépticos ven al país embebido en un lucha equivocada, evitando plantear las cuestiones verdaderamente transcendentales. ¿Por qué no se diversifica el cultivo? ¿Por qué el gobierno no limita la dedicación exclusiva a la soja de importación en vez de exigir su parte de la tarta? ¿Por qué depender de la exportación de otros bienes en un lugar tan fértil y productivo? Quizás se nos ocurran justificaciones: capitalismo, mercado global, libre comercio y otro centenar de sinónimos. Ya lo decía Galeano en la década de los ´70.
La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder (…). América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta. Pasaron los siglos y América Latina perfeccionó sus funciones.
Qué actualidad más insultante, qué desgracia.
Adiós a Buenos Aires con su tango, sus empanadas de carne, el San Telmo de anticuarios y fachadas descuidadas, el barrio de La Boca pintoresco y artificial, la controversia política, su Charly García en el psiquiátrico, las noches largas, la gente desinhibida y sus palabras de exquisita musicalidad. Me quedo con esto último.
Actualización: Si nos parece que en España hay crisis, en Argentina la inflación real es de más del 30% anual (los indicadores económicos del gobierno nunca reflejan la realidad). El alquiler de un piso aumenta un 20% cada seis meses…






Bueno, como ya habrás visto, aunque aquí no se te hagan demasiados comentarios, se te va citando en algún blog amigo.
La verdad es que me gustaría mucho haber estado estos pocos días contigo en Buenos Aires; en octubre se me quedó una sensación de la ciudad más agri que dulce, que no sé si es del todo justa, sobre todo después de haber conocido porteños remajos, y eso que la situación de ahora no parece la más apetecible. ¿Será verdad que la primera impresión es la que cuenta? ¿o era lo contrario?
Besos y buen viaje.
el viajero austral
Junio 19, 2008 a 10:42 pm
Jolín, Guzmán, lo tuyo es un no parar, ahora en Argentina! Tu blog empieza a ser un cuaderno de viajes en toda regla! Pues…estaría bien ver algo de foto documentando el ambiente, no? Muchos besos.
tere
Junio 19, 2008 a 10:52 pm