Cosas que pasan en otoño
Y no sólo hablo de la lluvia, de que amarilleen los campos y se caigan las hojas de los árboles. Hablo de las luces que se encienden en las casas por las tardes, de los libros que se leen y las mantas que tapan los pies cuando te tumbas en el sofá. Hablo de los cafés -ya no hay terrazas-, del cine, de los guisos y las setas.
Cuando era pequeño mi estación favorita era el otoño. Ahora no lo tengo claro, como sobre el resto de las cosas. Hay cierta seguridad en lo que se piensa de pequeño, un aplomo especial para mirar al futuro sin dudas que se va amortiguando con los años. Me gustaba el otoño por la vuelta al colegio, la reunión con los amigos, los libros de texto nuevos (aquel olor…). Porque el otoño tiene algo de novedad y la vida se reinicia después del aletargamiento estival, empezando meses de actividad sostenida hasta la navidad -aún queda mucho para eso, quiero pensar- en los que cada tonto sigue con su tema. Pero creo que, por encima de todo, lo que siempre me ha gustado del otoño es la soledad que llena la habitación en las noches, cuando fuera llueve, hace frío, sopla el viento. Esa soledad que nos mueve y nos obliga a hacer. Motor de la mayoría de las cosas en la vida.








