Homenaje a un móvil
Cierto es que le faltan algunas teclas, casi no le dura la batería y siempre hay algo de bruma en la pantalla, pero en estos días de obsolescencia programada no es muy normal que un móvil dure más de 5 años.
Desde hace tiempo quiero darle un homenaje por lo que ha tenido que aguantar y la cantidad de memeces que ha escuchado durante todo este tiempo. Menos mal que los móviles no hablan todavía. Para compensarle por los comentarios abusivos que recibe a diario de las personas de mi entorno, claramente infundidos por la envidia que sienten hacia nosotros por seguir juntos después de tantos años. Ellos que nunca han conseguido establecer una relación duradera, siempre andado por ahí con esos terminales táctiles, con internet y cámaras de muchos megapíxeles que les dejan tirados en el momento más inesperado, cuando ya empezaban a relajarse de la ruptura anterior y guardaban sus números en las agendas. Y entonces nosotros, mi móvil y yo, les miramos con cierta condescendencia pero intentando ser dulces y comprensivos a la vez. En alguna ocasión se nos escapó un ” ya te lo dije” pero por lo general sólo sentimos pena.
Como digo, estamos de celebración. Así que he recopilado unas cuantas fotos de las que hemos ido haciendo estos años y ha salido una colección curiosa. Son fotos espontáneas; de gente, de lugares, de nada. Aunque no pretenden ser resumen, quizás de alguna manera lo sean.
De calles,
y cielos
de las noches
y las mañanas
de reclamos diversos
y expresiones varias
de algunos amigos
Pero sobre todo de la rutina
de las cosas sin importancia que suelen pasar desapercibidas,
a no ser que se apriete un botón,
y queden suspendidas en el espacio-tiempo contra todo pronóstico.
Después de todo, este móvil me conoce como nadie. Y en estas fotos, en su irrelevancia y su patrón errático, me veo sorprendentemente analizado.



























¡Siempre lúcido!
Aunque cuando intentamos sin éxito contactar contigo porque el aparatito está en baja forma desearía que lo tiraras, finalmente se ha convertido casi en un miembro de la familia de objetos entrañables-por-su-desafío-a-las-reglas-temporales-establecidas, como mi chaqueta llena de agujeros, a los que se les tiene un cariño especial.
Espero que nos homenajées a tus seguidores también y te prodigues mucho más a menudo.
elviajeroaustral
enero 15, 2012 a 8:49 pm
Después de 5 años ya era hora que aprendieras a utilizar la cámara.Por otro lado querido Orejotas me parece muy feo eso de poner los pies en el asiento de la renfe ^__^
AnonimoTu
enero 16, 2012 a 12:37 pm
Mi móvil táctil (con internet, whatsapp, facebook y mil mariconadas más, pero roto y sufriendo la obsolescencia programada), y yo, un poco obsoleto últimamente, sentimos envidia de esta relación tan maravillosa y entrañable que sentís entre vosotros.
!!
Claro que en algunos momentos, cuando tu móvil chochea y pierde cobertura o dice estar apagado porque no le apetece trabajar, porque realmente está encendido, desearíamos llevarle a una residencia geriátrica para móviles viejitos donde estoy convencido que le darían el descanso que ya se ha merecido.
No te creas eso que dicen ahora de que hasta los 67 ó 70 años somos útiles para trabajar, para mí son cuentos chinos
yop_viajero
enero 16, 2012 a 1:07 pm
El mío está a punto de cumplir tres años… A qué edad dices que se les empiezan a caer las teclas?!?!
Sarus
enero 16, 2012 a 2:21 pm
Bonito homenaje. ¿Será que se aproxima su final? Tengo información privilegiada y creo que sí. Ya verás que fotacos hace mi Sony
adrido83
enero 16, 2012 a 7:10 pm