El Día del Libro
La cosa empezó hace años y se hizo tradición. El plan era siempre el mismo. Cada 23 de abril quedaríamos mi tía Marisa y yo en algún lugar del centro de Madrid para comprar libros y comer una ensaimada en la Mallorquina. Aunque cualquier excusa es buena para hacerse con un libro siempre tuvimos especial apego a este día. Cada uno tenía su estrategia, Marisa solía preferir guiarse por la intuición y comprar el primer libro que captara su atención. Yo sin embargo tendía a ser más cauto y pensaba de antemano en alguno en particular. De nuestros días del libro pasados recuerdo algunos títulos como “La palabra en el aire” de Ángel González, “El ruido eterno” de Álex Ross, “Se está haciendo cada vez más tarde” de Antonio Tabucchi, “El Fulgor” de José Ángel Valente.
La verdad de todo esto es que, muy a mi pesar, me he perdido más de la mitad de los Días del Libro por estar fuera de Madrid, o de España como ahora. Y mi tía, que es muy de acordarse de la gente, siempre piensa en mí en el día de hoy. Esta mañana me he despertado con una sorpresa en el email que merece ser compartida. Feliz Día del Libro.
“…Leía lentamente, juntando las sílabas, murmurándolas a media voz como sí las paladeara, y al tener dominada la palabra entera la repetía de un viaje. Luego hacía lo mismo con la frase completa, y de esa manera se apropiaba de los sentimientos e ideas plasmadas en las páginas.”
Luis Sepúlveda -Un viejo que leía novelas de amor
“Yo tenía una granja en Africa, al pie de las colinas del Ngong. El ecuador atravesaba aquellas tierras altas a un centenar de millas al norte, y la granja se asentaba a una altura de unos seis mil pies. Durante el día te sentías a una gran altitud, cerca del sol, las primeras horas de la mañana y las tardes eran límpidas y sosegadas, y las noches frías.”
Isak Dinesen -Memorias de Africa
“…Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello, que en mí juventud me deslumbraba; aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor en la hierba de la gloria de las flores, no hay que afligirse, porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo.”
William Wordsworth -Esplendor en la hierba
“…Me acerqué a las vías con varios minutos de antelación, llovía de nuevo y veía mi aliento en el aire delante de mí, saliendo de mi boca en pequeñas ráfagas de niebla. Una por una, arranqué las páginas del cuaderno, las arrugué con la mano y las tiré a una papelera del andén. Llegué a la última página justo cuando el tren salía.”
Paul Auster -La habitación cerrada
“Al aparecer Augusto a la puerta de su casa extendió el brazo derecho, con la mano palma abajo y abierta, y dirigiendo los ojos al cielo quedóse un momento parado en esta actitud estatuaria y augusta. No era que tomaba posesión del mundo exterior, sino que observaba sí llovía.”
Miguel de Unamuno -Niebla
“…Y el grillo, como virtuoso obstinado, persistió en sus ejercicios musicales, a la verdad algo monótonos, hasta que apareció en el cielo la plácida sonrisa del alba. A los primeros rayos del sol calló el músico, satisfecho, sin duda, de la perfección de su artístico trabajo, y una codorniz le sustituyó en el solo, dando los tres golpes consabidos. El sereno llamó con su chuzo en las tiendas, pasaron uno o dos panaderos con la cesta a la cabeza, se abrió una tienda, luego otra, después un portal, echó una criada la basura a la acera, se oyó el vocear de un periódico. Poco después la calle estaba en movimiento.
Pío Baroja – La busca
“…De la mano de sus padres, por las callejas del pueblo, el niño regresa a casa sintiendo otra vez de nuevo el frío intenso del viento y el olor húmedo y negro que trae de las escombreras mientras su memoria sigue vagando entre los hoteles en los que una mujer rubia le espera para besarlo y a la que volverá a buscar mañana cuando el Cine Minero esté cerrado.”
Julio Llamazares -Escenas de cine mudo
“…La nueva criatura dice que su nombre es Eva. Está bien, no tengo inconveniente. Dice que es para llamarla cuando quiera que venga. Le dije que en tal caso era superfluo. Esta palabra suscitó su admiración. De hecho es una palabra larga y acertada, y pienso repetirla. Dice que no es una cosa, que es una persona. Yo tengo mis dudas al respecto, y en cualquier caso por importa: no me interesa lo que sea mientras se las arregle sola y no hable.”
Mark Twain -Diario de Adán y Eva
“…Aquel año, creo que fue por la primavera, mi padre se puso a hablarme de Granada. Lo haría con frecuencia, en los sucesivo, reteniéndome durante horas a su lado, siempre sin mirarme, sin saber si lo escuchaba, si entendía, sí conocía a los personajes y los lugares. Se sentaba, cruzando las piernas, se le iluminaba el rostro, modulaba la voz, se le esfumaban cansancio y enfado.”
Amin Maalouf -León el africano
“Mucho años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.”
Gabriel García Márquez -Cien años de soledad
“…Al coronar la última barra de arena, la mar prendida de una fresca ala de brisa, apareció allí delante y no recuerdo haber experimentado el sentido de su inmensidad sino una sensación de salvaje alegría dentro del clamor de su luz.”
Manuel Vicent -Contra paraíso
“…Entre el Cabo de Gata y Garrucha media una distancia de casi un centenar de kilómetros de costa árida y salvaje, batida por el viento en invierno, y por el sol y el calor en verano, tan asombrosamente bella como desconocida. Hay acantilados, rocas, isletas, casas. La arena se escurre con suavidad entre los dedos y el mar azul invita continuamente al baño.”
Juan Goytisolo -Campos de Níjar
“…y en la sombra del sauce se hizo un silencio expectante y, de improviso, el pájaro se lanzó hacia adelante, picó, y ante la mirada atónita del grupo, describió tres amplios círculos sobre la corralada, ciñéndose a las tapias y, finalmente, se posó sobre el hombro derecho del Azarías y empezó a picotearle insistentemente el cogote blanco como si le despiojara y Azarías sonreía, sin moverse, volviendo ligeramente la cabeza hacia ella y musitando como una plegaria, milana bonita, milana bonita.”
Miguel Delibes -Los santos inocentes
“….El viejo Esteban mira las serpentinas de colores que corren por el cielo: rojas, anaranjadas, amarillas. Las estrellas se van haciendo blancas. Las últimas chispas se apagan y brota el sol, entero, poniendo gotas de vidrio en la punta de la hierba.”
Juan Rulfo -El llano en llamas (En la madrugada)
“Sostiene Pereira que le conoció un día de verano. Una magnífica jornada veraniega, soleada y aireada, y Lisboa resplandecía. Parece que Pereira se hallaba en la redacción sin saber qué hacer, el director estaba de vacaciones, él se encontraba en el aprieto de organizar la página cultural, porque el Lisboa contaba ya con una página cultura, y se la habían encomendado a él. Y él, Pereira, reflexionaba sobre la muerte.”
Antonio Tabucchi -Sostiene Pereira
“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres cuartas partes de su hacienda.”
Miguel de Cervantes -Don Quijote de la Mancha
Querido Guzmán, ya que hoy no podemos dar juntos un paseo para ver, tocar y oler libros, espero que disfrutes con estos trocitos de libros maravillosos.
Un abrazo enorme y feliz Día del Libro, Marisa








Jo, qué bonito!!! que suerte tener una tía tan estupenda. Besos
Mabel
abril 24, 2012 a 9:26 am